Taller fluvial

El estado de salud de los ríos en la Península Ibérica es muy bajo debido a contaminantes, especies invasoras, sequías, desviación del cauce… Las comunidades biológicas presentes en los ríos sufren de todas estas modificaciones, por ello muchas especies se usan como bioindicadores de la calidad del agua y del ecosistema fluvial. Un ejemplo claro son los invertebrados que viven en el agua, pero la presencia de algunas especies de aves, plantas, anfibios y mamíferos como la nutria también nos pueden dar las claves sobre si es necesario intervenir en el río para eliminar vertidos y contaminantes.

  • La actividad empieza con una pequeña ruta con guías y materiales didácticos para conocer e identificar a los habitantes de los ríos y sus indicios tales como huellas, excrementos y cantos.
  • A su vez, se retira toda la basura que se vaya encontrando identificando su posible origen.
  • Por último, en una zona tranquila del río los voluntarios y monitores se meten en el agua con botas y vadeadores y, empleando distintas herramientas (guías, pHímetro, medidor de oxígeno, bandejas, redes, etc.), se realiza un sencillo estudio de la calidad ambiental del cauce teniendo en cuenta la vegetación, los parámetros físicos y la diversidad de insectos e invertebrados acuáticos que se observan. Todo ello se hace siguiendo un protocolo fácil de explicar empleado por empresas y departamentos dedicados a la evaluación de impacto ambiental.
  • Además, si la empresa y la Asociación Iberozoa lo consideran oportuno, se puede elaborar un informe sobre la calidad del agua del río en el cual aparezca la empresa como colaboradora.